Enfrentar los grandes retos de la sostenibilidad y encontrar soluciones a ellos, es un imperativo global. Nuestra propia existencia como especie depende de ello. Sin embargo, lograr una calidad de vida deseable hoy, sin afectar demasiado a las generaciones futuras, requiere de un esfuerzo de gran complejidad.
La dificultad de esta tarea es aún mayor dado que las soluciones deben considerar al mismo tiempo los intereses ambientales, económicos y sociales. Pero el costo de no actuar significaría la continuación del riesgo y la pérdida de oportunidades económicas.
Para lograr el éxito de una tarea de tal envergadura, las personas, instituciones públicas y empresas en todo el mundo deben contribuir. Afortunadamente, la atención sobre los conceptos y definiciones de la sostenibilidad ha ido creciendo a un ritmo exponencial tanto en países desarrollados como en desarrollo. Hoy, los ciudadanos y los líderes de todo el mundo están conscientes, aunque a diferentes niveles, sobre los crecientes problemas relacionados con la alteración del clima mundial, las fuentes convencionales de energía, la cantidad, calidad y distribución del agua, la contaminación ambiental, la biodiversidad, el suministro de alimentos, la pobreza y los peligros de la rápida urbanización.