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Con excepción de Gabriel Quadri de la Torre, quien obtuvo una evaluación de 8, las propuestas en torno a cómo México transitará hacia un desarrollo sostenible son muy pobres. Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador reprobaron, mientras Josefina Vázquez Mota apenas aprobó con 6. Peña Nieto reprobó por el nivel de generalidad de sus propuestas al punto de ser casi irrelevantes y por la ambigüedad de las mismas, y López Obrador por las contradicciones en sus propuestas al proponer, por ejemplo, el petróleo como palanca de desarrollo económico, la reducción de los precios de los combustibles y la expansión de la frontera agrícola al tiempo que son irreconciliables con el modelo de desarrollo sostenible que requiere el país.
La ausencia de propuestas inteligentes y sensatas, sobre todo de los candidatos que llevan la delantera en las preferencias electorales, debe ser fuente de preocupación considerando que la transición hacia un modelo de desarrollo económico sostenible ya está sucediendo a una escala y velocidad sin precedentes y está siendo impulsada por países como Brasil, Corea del Sur, China e India, que son directos competidores de México. Diversos estudios del Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Programa de Naciones Unidas (PNUMA) apuntan a la necesidad imperativa y urgente de transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo cuyo eje debe ser la sostenibilidad ambiental y la preservación de los recursos naturales. Según los expertos, este modelo permitirá no sólo enfrentar las diversas crisis ambientales, como la del cambio climático, la inseguridad alimentaria y los altos precios de los recursos naturales, incluyendo el petróleo, sino también restaurar el crecimiento económico y asegurar el bienestar para generaciones presentes y futuras.
Es pues imperativo que el próximo gobierno de México avance rápidamente en la adopción de políticas públicas que permitan corregir el rumbo que ha conducido al deterioro de nuestro capital natural. Aún cuando en México el actual gobierno hizo innovaciones en la planeación gubernamental, a través del Programa Especial de Cambio Climático, y en algunas políticas orientadas a disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, como el Proárbol y algunas reformas para promover las energías renovables, estas son incipientes y muy limitadas para impulsar la transformación profunda que requiere el país para preservar el capital natural, al tiempo que se impulsa el crecimiento económico. La coyuntura electoral es propicia para proponer ideas inteligentes que permitan introducir la sostenibilidad de manera transversal en la agenda de política pública del próximo gobierno, elemento indispensable para desarrollar un plan comprensivo de cambios estructurales que permitan asegurar la competitividad internacional de la economía mexicana y promover el bienestar presente y futuro de los mexicanos.
El documento está organizado en tres grandes secciones. Una breve sección inicial explica por qué el desarrollo sostenible aparece como el nuevo paradigma de desarrollo económico y qué políticas recomiendan la OCDE y el PNUMA para transitar hacia la economía verde. Le sigue una segunda sección que enuncia los criterios y metodología de la evaluación de las propuestas. La evaluación de las propuestas de los candidatos sobre desarrollo sostenible, economía verde y medio ambiente se presenta en la tercera sección y se divide en ocho subsecciones temáticas, a saber, temas generales, cambio climático y transición energética, preservación de la biodiversidad y ordenamiento territorial, agricultura, agua, ciudades, turismo, y gestión de los residuos.
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